Renzulli, Gagné y Gardner
La ciudad de una sola estrella
Calificar una ciudad entera con una estrella no dice nada útil: tiene un barrio bueno para comer, otro para música, otro tranquilo para vivir. El talento es igual — y tres investigadores dibujaron ese mapa desde ángulos distintos que se necesitan entre sí.
Ponle una sola estrella a una ciudad entera. Ya está: quedó evaluada. Ahora dime qué hacer con esa información.
No sirve para nada, y la razón es evidente en cuanto se dice: una ciudad tiene barrios. Uno donde se come excepcionalmente bien, otro con la mejor música, otro tranquilo para vivir, otro que conviene evitar de noche. Un promedio sobre todos ellos no describe ninguno.
Decir que un estudiante «es inteligente» o «no es inteligente» tiene exactamente el mismo valor informativo. Y sin embargo lo decimos todos los días, con la misma seguridad con la que un turista repite una calificación de cinco estrellas.
· · ·
01 — Renzulli: tres anillos, y el que decide
Joseph Renzulli propuso que el alto desempeño no nace de la capacidad intelectual por sí sola. Nace de la intersección de tres cosas: capacidad por encima del promedio, creatividad y compromiso con la tarea.
Ninguna de las tres basta. Y hay una que suele ser la que inclina la balanza, y no es la que se mide en los tests: el compromiso — las ganas de sostener el esfuerzo cuando la tarea deja de ser divertida. Todo docente ha visto a un estudiante brillante que no termina nada y a uno de capacidad media que persiste hasta que le sale. Renzulli explica por qué el segundo termina llegando más lejos.
02 — Françoys Gagné: el potencial no se convierte solo
Françoys Gagné —distinto de Robert Gagné, el del diseño instruccional, un cruce de apellidos que ha arruinado más de una conversación— aportó una distinción que cambia lo que un colegio debería hacer.
La dotación es un potencial natural. El talento es una destreza ya desarrollada. No son lo mismo, y entre uno y otro hay un proceso que depende de catalizadores: el ambiente, la práctica, el apoyo, la motivación, la oportunidad de que alguien se fije.
Un potencial sin catalizadores se queda en potencial. Dicho en el idioma de una sala de profesores: identificar a un estudiante prometedor y no hacer nada más es, en términos de Gagné, exactamente igual a no haberlo identificado.
Un potencial sin catalizadores se queda en potencial.
03 — Gardner: mirar donde la escuela no mira
Howard Gardner, con las inteligencias múltiples, rompió la idea de una inteligencia única y medible. Distinguió varias —lógico-matemática, lingüística, espacial, musical, interpersonal, entre otras— y sostuvo que una persona puede destacar en unas y no en otras.
Su observación más incómoda para la escuela sigue vigente: de todas ellas, la institución premia sistemáticamente dos. Un estudiante cuya fuerza esté en cualquiera de las demás pasa once años recibiendo la señal de que no es de los buenos.
04 — Una nota de honestidad, porque hace falta
Las inteligencias múltiples son enormemente populares en las aulas y conviene decir esto con precisión, aunque incomode: tienen escaso respaldo empírico como tipos separados de inteligencia. Y el propio Gardner ha rechazado repetidamente los «estilos de aprendizaje» que se le cuelgan encima — eso de que hay niños visuales, auditivos y kinestésicos no es suyo y no está sostenido por la evidencia.
Su valor real es como recordatorio: no todo talento cabe en un examen de lápiz y papel. No como test para clasificar niños.
Renzulli y Gagné están mejor sostenidos, pero también son marcos para pensar, no fórmulas para etiquetar. La regla que vale para los tres: estos modelos sirven para abrir posibilidades en un estudiante, jamás para cerrarle una puerta. «Este es de los espaciales» no es una aplicación de Gardner. Es la vieja etiqueta de siempre con vocabulario nuevo.
Estos modelos sirven para abrir posibilidades, jamás para cerrar una puerta.
05 — Por qué Talento en el Aula no rotula
Este es el fondo de la herramienta, y explica lo que deliberadamente no hace.
Talento en el Aula no existe para marcar a alguien como «el dotado» del grupo. Existe para ayudar al docente a nombrar en qué dimensión concreta destaca un estudiante y —esta es la parte que suele faltar— qué catalizador convertiría ese potencial en algo desarrollado. Qué reto, qué encargo, qué apoyo.
Renzulli le recuerda mirar el compromiso y no solo la capacidad. Gagné, que el potencial necesita cultivo o se apaga. Gardner, que hay que mirar más allá de las dos inteligencias que la escuela suele premiar.
Escribí antes sobre el caso más común de todos, el del estudiante que termina rápido y se aburre, en El aburrido que no era.
06 — El barrio que estaba a punto de ignorar
Laura tiene en su grupo a un estudiante flojo en lo escrito que arma explicaciones orales capaces de dejar al curso en silencio.
La tentación institucional es archivarlo como irregular y trabajar sobre lo que le falta. Con Talento en el Aula, Laura nombra lo que sí ve —una fuerza verbal e interpersonal real, no una impresión— y la herramienta le sugiere un catalizador concreto: encargarle explicar un tema a sus compañeros. Un rol donde su fuerza trabaje de verdad y, de paso, tire de su escritura, porque para explicar bien hay que ordenar antes.
No lo etiquetó. No lo clasificó en ninguna categoría.
Le abrió un barrio del mapa que estaba a punto de quedar fuera de la guía.
← Volver al blog